Brindar un servicio educativo de calidad, enriqueciendo el proceso de la formación humana y cristiana de nuestros niños, adolescentes y jóvenes en particular de los más necesitados, a la luz del Evangelio y según el carisma de San Juan Bautista De La Salle, conscientes de la responsabilidad y acompañamiento constante que favorece el desarrollo integral para responder a las necesidades de la sociedad.
Ser una comunidad educativa de excelencia, dinámica e innovadora, promoviendo los valores universales y evangélicos que nos rigen a través de una pedagogía actualizada, dando respuesta a las necesidades y exigencias de nuestra sociedad actual de forma óptima
Mística que anima a la comunidad educativa.
FE.
Por la cual percibe y valora al mundo, la historia, la cultura, a la luz de la Palabra de Dios.
Capta la acción educativa que la comunidad realiza como una misión confiada por Dios.
Anuncia el Evangelio y propicia el crecimiento espiritual.
FRATERNIDAD Lleva a vivir relaciones interpersonales de conocimiento, estima, amistad, respeto y mutua colaboración.
Atiende principalmente a las personas y su integración crítica y creativa en la sociedad.
Conduce a la unión con la Iglesia Universal y con todos los pueb los de la tierra, en especial con los más necesitados.
ENTREGA Y SERVICIO.
Inspira y alimenta la disponibilidad, la participación, la creatividad y generosidad a favor de la niñez y de la juventud.
El Colegio Miguel de Bolonia tiene sus raíces en el siglo XVII cuando San Juan Bautista de La Salle fundó el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas; hoy reconocidos como lasallistas; para responder a las necesidades de instrucción, educación y evangelización de los niños y jóvenes. Su espíritu anima e ilumina a la Comunidad Educativa del Colegio desde sus inicios en 1957. Fue un grupo de padres de familia, que se dieron a la tarea de fundar una institución educativa que proporciona además de educación de calidad, una formación integral católica.
Razón de ser de la escuela lasallista.
La misión primordial de la Iglesia es la evangelización del mundo, como grupo social, la Iglesia tiene el derecho de promover instituciones educativas propias. La Escuela lasallista como tal, se inserta en la misión educadora y evangelizadora de la iglesia.
En una sociedad pluralista y democrática, la Escuela Lasallista, es una posibilidad de opción a la libertad de elección de los padres de familia.
En un mundo materializado y de consumo, la Escuela Lasallista es un punto de referencia y de respuesta a la sociedad que busca la formación en los valores humanos y cristianos.
Inicio histórico y desarrollo.
Para renovar la escuela y orientarla al servicio preferencial de los más necesitados, San Juan Bautista de La Salle crea en el siglo XVII en Francia, el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, educadores al servicio de la niñez y de la juventud.
A más de 300 años de su fundación, el Instituto lasallista presta sus servicios en 83 países del mundo (en México desde 1905), sin discriminación de razas y clases sociales, con seglares que participan de su inspiración y estilo educativo.
Ubicación dentro de la comunidad de la escuela lasallista.
Reconocida por la Iglesia y fieles a sus lineamientos, participa en su misión educativa, insertándose en la Pastoral de conjunto de la Iglesia local.
Forma parte del Sistema Educativo Nacional, sigue sus programas y promueve sus valores.
Está abierta al diálogo, a la colaboración y al cuestionamiento de las estructuras sociales y culturales con espíritu crítico y creativo, y se solidariza con las instituciones educativas, en especial con la escuela particular, a través de los organismos representativos.
Vive en unión de pensamiento y en la relación de dependencia con la organización mundial del Instituto lasallista.
Asume corresponsablemente las directrices y compromisos educativos, pastorales y administrativos de la provincia lasallista en México Norte.
Es lugar de encuentro definitivo de quienes promueven valores cristianos a través de la educación, vitalizando a la comunidad educativa.
Es complemento de la educación familiar. Reconoce a los padres de familia su derecho natural de ser los primeros educadores y cumple eficazmente su misión si cuenta con la sincera y activa participación de los mismos.
Favorece el crecimiento humano y espiritual de los maestros, animadores y responsables directos de la educación de los alumnos e integra en su misión a cuantos colaboran en el área administrativa y de servicios.
Orienta y coordina su acción para que el alumno sea agente de su propia formación, constructor de una comunidad fraterna y promotor de la justicia social.